Carta Fundacional

Con ocasión del Congreso Argentino de Gastroenterologia se me invitó a disertar sobre el tema “La OPGE y la investigación”. Después de un transitorio titubear agradecí la oportunidad que se me brindó para enfrentar el tema.

Para la mayoría de los médicos es fácil recordar las motivaciones que tuvimos al elegir nuestro camino en la vida y nuestra profesión. Todos estuvimos movidos por el servicio a los pacientes ya sea en el diagnóstico y/o tratamiento de sus males. Un grupo menor estuvo también motivado por enseñar la ciencia y el arte de nuestro oficio y finalmente otro grupo más reducido quiso dedicar sus esfuerzos a investigar en el amplio campo de la medicina y de la gastroenterología en particular en nuestro caso.

Admitamos que a través de los años la OPGE ha hecho mucho por la enseñanza de la gastroenterología y hepatología en nuestro sub-continente pero al preguntarnos ¿qué ha hecho la OPGE por la investigación en América Latina? la respuesta puede ser lacónica. Prácticamente nada. Y ello puede ser justificable porque no había los medios para invertir en el campo de la investigación y podríamos además agregar que se aceptaba el concepto que la investigación estaba destinada a Europa y Estados Unidos. Esto ha derivado inevitablemente en una limitación en nuestro crecimiento científico y a depender de los centros más avanzados en el hemisferio norte donde han ido y desgraciadamente se han quedado algunos de nuestros mejores colegas. ¿Qué podemos hacer como OPGE por cambiar esta situación?

Una linda oportunidad se nos ha presentado al tener fondos disponibles como consecuencia de la negociación con la OMGE (Organización Mundial de Gastroenterología) y el cambio de fechas con motivo del Congreso Mundial de Gastroenterología de Montreal. Ofrecimos becas este 2007 para el desarrollo científico en nuestro continente latino americano y ya dos plazas fueron llenadas (ver notidas). El año 2008 se abrirán otras becas y esperamos atraer fondos de diverso origen, públicos o privados, para mantener los recursos necesarios y estimular que otras mentes jóvenes se entusiasmen por seguir el camino de la investigación.

Otra forma de incentivar la investigación, básica o clínica, es lograr un consenso de opiniones en el sentido que nuestros académicos tengan una jomada completa en sus instituciones de trabajo y que estas jornadas sean compensadas adecuadamente y les permita vivir adecuadamente aunque no lujosamente. Las satisfacciones que brinda el tener tiempo para pensar, criticar, elaborar hipótesis, conocer nuevas metodologías son una compensación que bien la pena ofrecer a las nuevas generaciones. Vamos creando por lo menos corrientes de opinión en nuestros países en este sentido.